lunes, 12 de diciembre de 2016
Las Grandes Religiones
De las distintas religiones, los seres humanos esperan la respuesta a los enigmas de su existencia: la naturaleza humana, el sentido y propósito de su vida, el bien y el pecado, la causa y el fin del dolor, el camino a la felicidad , la muerte y el misterio que envuelve su origen y su destino.
Son muchos los sistemas religiosos existentes, que se pueden clasificar en general de muchas maneras una de ellas según se centre en un único Dios o en varios; en la rama de las monoteístas se encuentran las religiones proféticas; es decir, el islamismo, el judaísmo y el cristianismo y en la rama de las politeístas se destacan el hinduismo y el budismo.
BUDISMO: El Budismo es una religión y filosofía que trata de dar a entender una solución espiritual al sufrimiento humano. Se basa en las enseñanzas de Siddharta Gautama conocido como buda. Buda no es un dios, es un representante, un camino la prueba de quien llego al nirvana, hay que entender que la biografía de buda se basa en gran parte en leyendas y mitos que la mayoría no pueden ser comprobados históricamente.
JUDAÍSMO: Es la más antigua de las tres principales religiones monoteístas junto con el cristianismo y el Islam, y la más pequeña considerando su número de fieles. Sus orígenes se remontan a Abraham, llamado el primer hebreo ( el que viene del otro lado), por haber venido según la tradición a Canaan desde mesopotamia siguiendo el llamado de Dios (Génesis 12;1), hace unos 4000 años; y de aquí que los tres principales credos monoteístas sean conocidos también como religiones Abrahamicas.
CRISTIANISMO: El cristianismo es el nombre con que es conocida la santa religión fundada por Jesús, que tuvo por cuna la ciudad de Jerusalén, en Judea, en tiempos del emperador Tiberio.
Es también la comunidad de los fieles cristianos que reconocen a Cristo y siguen sus enseñanzas, recogidas principalmente en los Evangelios.
El cristianismo es la religión más extendida en el mundo. Su número de miembros es de más de 1700 millones de personas, distribuidas por todo el planeta (más de la mitad son católicos, más de 300 protestantes, y entre 150 y 250 ortodoxos).
ISLAMISMO: Nos encontramos frente a una cultura cuya vida social, familiar, educativa, judicial... están pautadas por una religión que intenta racionalizar hasta las prendas de vestir. Esta religión, el Islam, llevada a cabo con más o menos intensidad es, como todas las culturas, merecedora de ser conocida por todos para poder admirarla, respetarla y (en todo caso) criticarla debidamente, pues no resulta ético juzgar aquello que no se conoce debidamente.
HINDUISMO : Para entender cualquiera de las filosofías que serán descritas, es importante darse cuenta que son religiosas en esencia. El principal objetivo de ellas es la directa experiencia mística de la realidad y ya que esta experiencia es religiosa por naturaleza, son inseparables de la religión. Más que para cualquiera de las otras tradiciones orientales, esto es verdad para el Hinduismo, donde la conexión entre filosofía y religión es particularmente fuerte.
El Hinduismo no puede ser llamado una filosofía, ni tampoco es una religión bien definida. Es, mejor dicho, un organismo socioreligioso grande y complejo, que consiste de innumerables sectas, cultos y sistemas filosóficos e incluye variados rituales, ceremonias y disciplinas espirituales, como también la veneración de numerosos dioses y diosas.
El Cristianismo y el Imperio Romano
El 27 febrero del año 380, el cristianismo se convirtió en la religión exclusiva del Imperio Romano por un decreto del emperador Teodosio, lo que tuvo trascendentales consecuencias.
El decreto unió las raíces judeo-cristianas del continente europeo con la cultura greco-romana. Hasta el Concilio de Nicea, en el año 325, las iglesias cristianas eran incendiadas, quienes profesaran la religión cristiana eran perseguidos y su patrimonio era confiscado. Particularmente bajo el emperador Diocleciano (245-316) se intensificó la persecución cristiana. Diocleciano quería revivir los viejos cultos paganos y que éstos se convirtieran en la religión del imperio. Pero su política anticristiana fracasó y fue eliminada por su sucesor, el emperador Constantino (285-337).
El aparato militar y el administrativo funcionaban bien en el Imperio Romano. Una zona de libre comercio había impulsado el bienestar económico. Los habitantes de Roma gozaban de derechos civiles, lo que promovía una creciente cohesión entre la población, sin embargo, no había libertad religiosa.
Concilio de Nicea
El 19 de junio de 325, Constantino intervino en un conflicto eclesiástico. Para dirimir entre las partes invitó a los obispos cristianos a un Concilio en Nicea, cerca de Estambul. No era la imposición del cristianismo como religión del Estado el objetivo del encuentro, en el que participaron más de 300 representantes eclesiásticos, sino sobre todo alcanzar una paz religiosa que estabilizara el Imperio. Tras largos debates, el emperador Constantino decidió llegar a un arreglo según el cual Jesús y Dios representaban una misma entidad. Con la firma de esta definición por parte de los eclesiásticos presentes fueron suspendidas las persecuciones contra cristianos.
Para los practicantes de la religión cristiana la situación mejoró. El 27 de febrero de 380, el emperador romano de Oriente Teodosio (347-395) firmó, en presencia del emperador romano de Occidente Valentiniano (371-392) y su co-gobernante medio hermano Graciano (359-383) un decreto con el que declaró al cristianismo religión del Estado y estipuló un castigo a quienes practicaran cultos paganos. El decreto “Cunctos populos”, concedía no sólo un lugar preponderante al cristianismo, sino que también suponía la persecución contra quienes practicaran otra fe.
Símbolos del cristianismo primitivo
La definición y preservación de los dogmas de la fe exigía mucha cautela en un ambiente tan diverso y tan presto al sincretismo como el del Imperio romano en aquellos siglos. Los catecúmenos se habían dividido en dos grupos: oyentes , que deseaban iniciarse en la fe, entre los cuales no faltaban a veces espías a sueldo, pero que demoraban el bautismo, y elegidos (electi), que se preparaban ya para su ingreso en la comunidad cristiana. Unos y otros, aunque más formados estos últimos, debían mantenerse al margen de los ritos reservados para los iniciados y en especial del "misterio" de la carne y la sangre del Verbo de Dios. De aquí que, para reconocerse, los fieles "iniciados" utilizaran símbolos.
Algunos autores consideran que algunos símbolos pudieran ser derivados de la mitología antigua. El pavo y el ave Fénix simbolizan la resurrección. La palma la victoria. La paloma la sencillez cristiana, el pudor y la paz concedida al alma fiel. El ciervo, el servidor diligente de Cristo. El áncora, la esperanza en la salvación. La nave, la Iglesia. Orfeo, simbolizaba a Jesucristo.
(No me permite ponerte imágenes de los símbolos pero te dejo un link)
https://www.google.es/search?q=simbolos+del+cristianismo+primitivo&espv=2&rlz=1C1AOHY_esES708ES709&biw=1024&bih=677&source=lnms&tbm=isch&sa=X&sqi=2&ved=0ahUKEwiH94DBie_QAhUCKcAKHffwCFAQ_AUIBigB&dpr=1#imgrc=eW_zx2MPh0Jv5M%3A
Origen del Cristianismo
El cristianismo primitivo y el temprano judaísmo rabínico fueron influenciados significativamente por la religión y la filosofía helenística. El cristianismo, en particular, heredó muchas características del paganismo grecorromano en su estructura, su terminología, su culto y su teología. Títulos como Pontifex Maximus y Sol Invictus fueron tomados directamente de la religión romana. La influencia del neoplatonismo en la teología cristiana es significativa, visible por ejemplo en Agustín de Hipona en su identificación de Dios como summum bonum y del mal como privatio boni. Paralelismos llamativos entre el relato del Nuevo Testamento de Jesús y dioses clásicos o semidioses como Baco, Belerofonte o Perseo fueron reconocidos por los Padres de la Iglesia y denominados «imitación diabólica» por Justino Mártir en el siglo segundo.
Sin el poder de la Iglesia ortodoxa y los rabinos de declarar a personas herejes y fuera del sistema, seguía siendo imposible declarar fenomenológicamente quien era un judío y quien un cristiano. Al menos interesante y significativo, parece cada vez más claro que es con frecuencia imposible decir cual es un texto judío a partir de un texto cristiano. Las fronteras son borrosas, y esto tiene consecuencias. Las ideas e innovaciones religiosas pueden cruzar las fronteras en ambas direcciones.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)